-Silvana, ¿sabes cuánto te quiero?
-Todas las mañanas cuando me pongo a regar las plantas me lo dices.
-Es que no te das por enterada.
-¿De qué?
-De que les dedicas veinte minutos todos los días antes de irte a trabajar.
-Después no tengo tiempo.
-Tampoco para mí.

Ilustración: Pascal Campion