-Te agradezco mucho que me hayas invitado a tu casa.
-¡Oh, al contrario! Justina y yo estamos muy agradecidas de que hayas aceptado venir.
-Me encuentro muy sola sin mi rebaño.
-¿Y tus compañeras?
-Mis nuevos propietarios me compraron solo a mí. Tienen un jardín pequeño; con una oveja les basta para mantener el cesped. Cada vez nos disgregan más. Ya no quedan apenas rebaños.
-Los mayores no tienen remedio, desprecian el valor de la unidad e pro de sus intereses particulares.