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La escritura es un estado

Elma S. Vega

mes

mayo 2017

Tu olor me despista

-Snif, snif. ¿Kiko, eres tú? Me despista el olor a pollo asado.

 

Hija, ahora no puedo jugar

-Mamá, ¿a que Glos y Plis te gustan mucho?
-Sí, cielo, mucho.
-Quieren jugar contigo.
-Ahora no tengo tiempo. Jugad vosotros.
-Conmigo se aburren.
-Luz, no puedo jugar ahora; tengo que entregar este informe mañana. ¿No lo entiendes?
-Yo sí, mamá, pero Glos y Plis no.

Ilustración: Eloise Wilkin

Una niña que escribe cartas

-¡Cartera, cartera, espere, por favor! Quiero enviar esta carta.
-¡Qué bien, una niña que todavía escribe cartas! ¿Es para algún amiguito?
-Es para mi hermana.
-¿Y dónde está tu hermana?
-Eso es lo que quiero averiguar.
-¿Y cómo le escribes una carta si no tienes su dirección?
-Para que usted la encuentre. Como sabe donde vive todo el mundo…

Ilustración: Jimmy Liao
“Construye un pasado feliz con lo que sea estés haciendo hoy”.
Ilustración: Mila Marquis

Perro adoptado perro adaptado

-¿Cuánto tiempo tiene?
-Aproximadamente año y medio.
-¿Es adoptado?
-Sí.
-¿Y qué tal se adaptó?
-Muy bien. Al principio tenía mucho miedo, pero ahora ya no.
-¿Y cómo le ayudaste?
-Esforzándome en comprenderlo.
-Te habrá llevado mucho tiempo.
-El triple que a él entenderme a mí.

Ilustración: Danny Cocomidori

Padre colaborando

-Mmmmm ¡Ya está!
-Mamá tarda menos.
-Mamá lo hace todos los días.
-¿Y por qué no lo haces tú?
-¿Quieres que nos sigamos llevando bien?
-Sí papi.
-Pues no repitas lo que dice tu madre.

Ilustración: Pascal Campion

Bienvenida

-Bienvenido a nuestro paraíso.
-Sois muy amables, pero ya me voy.
-¿Te espera alguien?
-No. Es que voy a tener descendencia.
-Este es el lugar perfecto para que criar a tus hijos.
-Sin embargo a mí no me ofrece confianza.
-¿Por qué?
-Desde que llegué me han venido a saludar una zorro y una gallina, un ratón y un gato y, ahora, un lobo y una oveja.

Ilustración: Victoria Kirdiy

Adolescencia

-¡Mamá! ¿Qué haces en mi armario?
-Intento ponerme en tu piel.
-¿Para qué?
-Para intentar comprenderte.
-Pregúntame.
-¿Qué te pasa, Julia?
-Mamá, ¡no empieces! ¡Déjame en paz!

Ilustración: Rie Nakajima

¿Sómos novios?

-¿Ahora somos novios?
-Y tendremos hijos.
-¿Cuándo?
-Dentro de nueve meses.
-¿Y mientras qué hacemos?
-¿Jugamos a ser niños?

Ilustración: Maria Magdalena Oosthuizen

SOS

-Zzz, zzz, zzz.
-¡Socorro! El bebé se durmió. Va a caerse. ¡Pobre de mí! ¿Qué hago? Tan sólo soy un muñeco de peluche al que nadie oye.
-¡Oki, no grites que me despiertas!

Ilustración: Eisaku
“La sobreprotección en la infancia dificulta el desarrollo del individuo. En la adultez, le anula”.
Ilustración: Katherine Quinn

¿Parque o monte?

-Mayo. ¿Dónde estás?
-¿A que no me encuentra?
-¡Maayo! Ven a la correa que es hora de salir.
-¿Parque o monte?
-¡Hala, anímate! Vamos hasta el parque.
-Entonces prefiero seguir jugando al escondite.

Ilustración: Victoria Kirdiy

Alma viajera

-El mes que viene llevaremos a nuestra nieta a Grecia.
-Los viajes se acabaron, José.
-Se lo prometí.
-Eso fue antes de que te pusieras enfermo.
-El contrato no recoge esa posibilidad.
-¿Contrato?
-Sí. Temíamos que pusieras obstáculos, tomamos las medidas oportunas.
-¡A lo que eres capaz de llegar por seguir viajando!
-¿Vendrás con nosotros, verdad?
-¡Claro! Necesitarás una cuidadora, alma viajera.

Ilustración: Hollie Hibbert

Inicio de una relación

-Estamos hechos el uno para el otro.
-No sé. Me entran dudas. Yo soy la luna y tú el sol.
-Somos complementarios.
-O antitéticos.
-¿Qué te parece suplementarios?
-Cerrar los ojos a la evidencia.

Ilustración: Hallice

Un teléfono para Toya

No me gusta hablar por teléfono. Tampoco escribir. Rompe mi orden, mi paz interior y mi silencio. Sin embargo, llevo dos mañanas pensando en comprarle uno Toya. De tenerlo, ayer y hoy la hubiera llamado desde el hospital. También lo haría mañana y pasado, que otra vez me toca ir.

Y es que cuando una se pasa la vida pegada a una perra a la que quieres, te es fiel hasta el asombro, te mira con absoluto amor y es suave como un algodón, si te separas de ella la añoras más que a nada en el mundo.

A juzgar por como me recibe, apostaría a que estaría encantada de poder llamarme. No me cabe duda de que a media mañana me pegaría un telefononazo y me preguntaría, con interés y delicadeza, cómo me va. Si los médicos me tratan bien, si las noticias han sido mejores, si estoy muy cansada y, sobre todo, me diría: «Te estoy esperando para besarte y abrazarte, para estar a tu lado y para jugar contigo cuando necesites distraerte».

¡Vamos, lo mismito que hace mi hermana! ¿Tendrá que ver que son madrina y ahijada?

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