–¿Fuiste al médico?
–Sí.
–¿Y qué te dijo?
–Me miró las constantes vitales y me garantizó que sigo vivo. Está seguro de que se trata de una transmutación angelical y no avícola.
–¿Pero algo más te diría?
–Que ocurre a las buenas personas de avanzada edad. Al parecer, al alargarse tanto la vida empezamos a vivir en ésta parte de la que nos corresponde en la otra.
–¡Buf! Gracias a Dios que yo siempre fui un cabrón.

Ilustración: Victoria Kirdiy