-¡Hola ranita!¿Cómo te llamas?
-Las ranas no hablan.
-No revuelvas el agua que espantas a los peces.
-Es un tsunami.
-En las charcas no hay stunamis.
-¿Te dijo la rana cómo se llama?
-Aurora.
-No te creo.
-Tú no la oíste porque estabas en mitad de un tsunami.

Ilustración: Rachel Stubbs