-Celia, te propongo ir a comer al «Bocado de muerte».
-No insistas. Te recuerdo que sigo de baja.
-Llevas ya quince días, te vendrá bien distraerte.
-Reconócelo, estás harto de cocinar.
-¡Vaaale! Tu ganas. Prometo ayudarte con las tareas de la casa cuando te reincorpores al trabajo.
-¿Ayudarme?
-Perdón, perdón. Repartírnoslas.
-¡Ah, Fer, por fin! Me muero por tomar una tortilla de patatas sin chamuscar.

Ilustración: Pascal Campion