-Largaos de aquí. No soporto a la gente, y menos a los niños.
-Sólo estábamos saludando a su perrito.
-Proust no saluda.
-¡Oh, se equivoca! Es un perro muy educado.
-Por supuesto.
-¿Lo educó usted?
-Pues claro, ¿quién si no?
-¿Y para qué quiere usted un perro educado si no trata con gente?
-Para poder convivir con él, niña impertinente.

Ilustración: Gustavo Mazali