Este es mi aspecto hoy. A lo largo de un mes, Alessandra ha ido recortando a tijera mis enmarañados rizos. Alessandra huele bien, me inspira confianza, aunque reconozco que soy muy desconfiada, a ella no la temo. Mi ama dice que, aunque no tengo pinta rústica —ella me quería así, country— estoy guapa igualmente y que en unos meses tendré, por fin, el pelo propio de una PDAE.
Elma me anima cada día, bien con que voy a superar mis temores o bien con que va evitarme padecer alergia. Yo se lo agradezco, aunque sospecho que también lo dice para retomar fuerzas ella. A veces, la pobre, agobia un poco, sobre todo, cuando como hoy tiene que soportar un cólico de estómago. Entonces yo la ayudo a sobrellevar el dolor. Me meto por ella y la lamo, me dejo abrazar y le doy calor. Entonces ella, mi ama, huele muy rico, a puro amor.

Imagen: Fototeca propia