-Gracias, Antón, pero ya sabes que tengo prohibidos los dulces.
-Esto no son dulces, esto es chocolate puro, bueno, bueno para la mente.
-Pero es que yo soy diabético…
-Tonterías de los médicos para darse importancia. ¿Si no se inventan que estás malo de algo de qué van a vivir?

Ilustración: Júlia Sardá