-¡Bua, bua, bua!
-¿Qué te pasa, Aida?
-No tengo que ponerme.
-Si tienes el armario lleno de ropa.
-No me vale nada.
-Te lo advertí: controla el chocolate, pero tú nada.
-La culpa la tuvo el invierno frío y asqueroso qué hubo, fue deprimente.
-No tienes voluntad, ese es tu problema.
-¿Y el tuyo? Al menos el chocolate es un producto natural, no como tu caja de ansiolíticos.

Ilustración: Yayao Ma