-Anastasia, no seas excéntrica, no te tomes el chocolate que cayó en en el plato.
-No es por excentricidad, es por necesidad. Desde que murió mi Paco no tengo ganas de cocinar.
-Deberías ir al médico.
-Ya fui. Me dio unas pastillas para la depresión.
-Deberían haberte hecho efecto.
-¿Por qué motivo, Servanda? Yo no tengo depresión, tengo tristeza.

Ilustración: Birggita Lindeblad