-Tú te sientes un fracasado porque no has vivido tu vida, sino la de los demás. Bien te lo dijimos, solo tenemos una vida
-¡No te oigo bien, hija, mejor cuelgo. ¡Qué pesada! Cada vez que me reúno con la peña se pone así. ¿Me perdí algo?
-Nada. Lo de siempre, éste que sigue quejándose.
-No te quejes, Erasmo y muévete. Todavía estás a tiempo de cumplir tus sueños.
-¿Qué sueños? Que yo recuerde, nunca tuve.

Ilustración: Klimtbalan