—¡Qué buena pinta tiene eso! ¿Qué celebramos?
—Que comienzo a trabajar fuera de casa.
—¡Pero si eres traductora de libros!
—He alquilado un local, tesoro. Ahora tendré que ir a trabajar, como tú.
—¡Adriana!, pero sí tu trabajo era muy cómodo; te permitía atender la casa.

Ilustración: Ayako Onozuka