-¿Y no los tienes sin lazo?
-Sin lazo ya los probó y los rechazó tres veces.
-¡Lo que me faltaba! ¡Vaya con el comercio local! Y luego os quejáis de que no vendéis. En una gran superficie puedo probar un mismo par sin objeciones.
-Aquí también, señora.
-No, aquí me siento cuestionada.

Ilustración: Virpi Pekkala