«(…); en la insensatez de su desafiante vanidad, le gustaba dar la impresión de que nadie podía contarle nada que no supiera, de que todo cuanto oía era solo una confirmación de hechos que ya conocía y, que, al menos a él, le parecía de poco interés o importancia».

BENJAMiN BLACK
Los lobos de Praga

Ilustración: Gabriel Pacheco