-No puedo ir, mamá, tengo mucho trabajo.
-¡Pero si te hice canelones! Con lo que te gustan…
-En otra ocasión. Tengo que colgar, mami, lo siento.
-Espera, espera… Si tan ocupado estás te vendrá bien que te lave la ropa
-La lavé anoche.
-¡Ah!, pues iré a planchártela.
-La mandé a la tintorería.
-Entonces iré a guardártela en el armario.
-Ya lo hice yo, mamá.
-Hijo, ¿ya no me necesitas?
-Claro que sí, mamá, pero no de criada.
-Edu, hijo, hasta ahora es lo que fui para ti, ¿Y ahora quieres que cambie?

Ilustración: Dmitry Narozhny