Se termina un año, 2019. Una década. ¡Qué rápido y cuántas cosas han pasado en una década! Década compleja, difícil, dura. En lo mundial, y, en mi caso y en el de muchos de vosotros, también en lo personal.

Esta noche la concluimos. La concluyo con la esperanza que suele acompañar a lo por venir y con el agradecimiento de lo que de bueno me dejó.

Me dejó lo mejor que puede dejar la vida, el cariño de muchos, la correspondencia a él y aprendizaje.

Me satisface confirmar que la capacidad de aprender no disminuye con la edad, sino que se acrecienta, y que la oportunidad de hacerlo es constante.

Así que bien venido sea un año más para seguir creciendo intelectual, emocional y espiritualmente.

Una inmejorable forma de hacerlo es leyendo. La lectura, esa combinación dulce e inquietante de aprendizaje y placer.

¡Feliz Año 2020 tengáis!