A estas alturas del confinamiento ¿cómo lo lleváis? ¿Cómo va vuestra salud física y mental? Mientras recapacitáis, voy a contaros cómo lo llevo yo. 

En general, lo llevo bien. En cuanto a la salud física estoy gozando de una mejora sustancial gracias al tratamiento experimental que me realizan en el HUCA. Por desgracia, esta quedó mermada porque los fisioterapeutas no trabajan, privándome de una de las terapias que necesito. No tengo más recurso para sobrellevar la situación y evitar me repercuta en el bienestar emocional que extremar los cuidados al máximo. Conque he tenido que tomar una serie de medidas restrictivas para poder seguir activa.

En el ámbito literario, dentro del espectro que requiere toda vocación u oficio —crear, compartir y aprender—, he elegido tres cosas, una de cada parcela. Esta decisión afecta a la regularidad de mis publicaciones en este medio.

En consecuencia, el fruto de la creación de momento será inédito. El objetivo es poder terminar la novela juvenil que hace tiempo traigo entre manos. Por el contrario, en lo relativo a compartir elegí una de las posibilidades que ofrece la red. La Asociación de Discapacitados de Avilés y Comarca (DIFAC) me propuso realizar un Club de lectura online para sus socios, entre los que me encuentro. Estos días estoy ocupada de lleno creando un grupo de Facebook para gestionarlo. Y en último término y esencial, la parte del aprendizaje la satisfaré cumpliendo una aspiración añeja. A final de verano me aplicaré en un curso de poesía, género literario que más admiro. 

Sabed que esta decisión la tomé tras meditar y teniendo en cuenta que en estos tiempos hay entretenimiento telemático para todo gusto y edad. Si los hados lo permiten, compartiré con vosotros la cosecha que obtenga. Entre tanto, en Facebook haré publicaciones esporádicas de diversa naturaleza sin orden ni día concretos. Será en mi blog personal donde intentaré, dentro de lo posible, aplicarme más.

Para terminar, os agradezco infinito vuestra fidelidad. Hace cuatro años que publiqué los primeros microcuentos. Gracias a ellos descubrí una faceta más como escritora, me acercaron a vosotros y conocí al ilustrador Gustavo Mazali. Con él estoy haciendo una serie de humor gráfico que confío podamos mostraros próximamente. Me despido tomándome la libertad de daros un consejo: no os dejéis abrumar por estar confinados. Pongamos en orden no solo las casas, sino nuestro mundo interior. Ese mundo interior donde bulle lo que en verdad somos.

Imagen: Fototeca personal