Estoy un poco harta de que cada día celebremos el “Día de algo” de ahí que sean pocos sobre los que escribo una publicación. Lo único que se consigue con tantas es que las cosas que merecen celebrarse pasen desapercibidas. 

Así ocurrió, sin ir más lejos ayer, día en el que se celebraban el Día de la Filosofía y el del Inodoro.  A la primera —al menos en los medios de comunicación que me acompañan a diario, radio y prensa escrita— solo la nombraron una vez, y en relación con el inodoro. Un lugar en el que, no cabe duda, los más filosofamos, aunque muchos desconozcan que lo hacen. Prueba inequívoca de la falta de consciencia de este país en una ciencia tan imprescindible para el desarrollo personal y de una sociedad. 

Sin embargo, hay un día que, de poder, si me gusta dejar aquí constancia: “El Día Mundial de la Infancia”. Y este año voy a hacerlo con la publicación de una de mis viñetas protagonizada por el personaje de Elmita, la nena que el ilustrador Gustavo Mazali y yo creamos llenos de entusiasmo y que a estas alturas todavía permanece inédita. 

Deseo os saque una dulce sonrisa y os unáis a esta celebración con la conciencia de que los niños y las niñas lo están pasando mal. Hay muchos que se mueren de hambre; por desgracia no hay que salir de España para comprobarlo. Los hay que sufren abandonos y malos tratos, vejaciones, desprecios, etc. Los que hoy forman la infancia serán la sociedad del mañana. Hagamos por ellos sumando esfuerzos. Sumemos, por favor, en pro de su beneficio, no del nuestro. 

Viñeta de la Serie de humor Elmita, texto de  Elma S. Vega e ilustración de Gustavo Mazali