Siento cierta reticencia a comentar sobre mis proyectos de escritura que necesitan de un periodo largo de ejecución. Se sabe cuando empiezan, pero por muy bien que una se organice, su final suele demorarse. De modo que una novela es algo que suelo traerme entre manos más tiempo del previsto. En esta ocasión, voy a escribir sobre la que me estoy empleando a fondo en el presente y que confío poder concluir en la primera mitad del año próximo.

Tras meses de documentación de todo tipo: libros, páginas webs, entes gubernamentales, asociaciones, fundaciones, profesionales en la materia, etc. (debo destacar aquí que todas las personas con las que traté fueron amables y desprendidas hasta la excelencia), por fin me puse a la tarea de desarrollar el argumento y crear una trama que lo sustentase. Finalmente, escogí la voz del narrador. Fue aquí donde más difícil resultó la elección y, creo, se trata de lo más osado de la novela.

Si habéis llegado a este punto leyendo, os estaréis diciendo «Estupendo, pero y ¿de qué va tu novela?» Y es ante esa pregunta cuando surge mi reticencia a contarlo. ¿Por qué? Pues bien simple: estoy en plena efervescencia creativa. Si bien tengo planificada la novela, toda historia es la que se va escribiendo, antes no hay nada. Solo ideas mejor o peor hilvanadas.

De modo que todo lo que puedo anticiparos, es que aborda uno de los temas más manidos de la literatura: el viaje iniciático. El personaje protagonista realiza un viaje que, como en toda novela de iniciación, conlleva un viaje interior. Es, por tanto, una novela de aventuras, aunque en este caso —como ocurre en la vida—, la mayor aventura ocurrirá en el interior del personaje.

La razón principal por la que me pongo a escribir una historia, es por la necesidad imperiosa de contarla, no pienso a quién podría interesar. En este caso, la idea surgió hace años. Con el paso del tiempo, fueron sumándose detalles, personajes, lugares hasta que, finalmente, encontró modo de representación.

Es ahora, una vez avanzada, cuando me pregunto a qué tipo de lector podría interesar. Si atiendo al protagonista, sin duda infantil; si lo hago al argumento, quizá convenga juvenil. No obstante, si me centro en el tema, podría aventurar que también a un adulto. Así que mejor me centro en lo mío, escribirla. Si en el futuro ve la luz seréis vosotros, sus lectores, los que decidáis.

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