Arobes dista tres kilómetros de la capital del concejo de Parres, al que pertenece. Mira al sur y al río Piloña. Tierra de llanura, ladera y monte, es rica y agradece el cultivo. En este bello lugar desde el que se divisan los Picos de Europa, El Picu la Cogolla, La Mota Cetín, o La Cuesta Bodes, abunda el agua en pequeños manantiales, existen cascadas, cuevas y barrancos. El pueblo, por la configuración de sus barrios —que aún conservan sus nombres tradicionales—, los restos de la capilla de San Simón o la de su patrono San Roque nace probablemente en la Edad Media.

Arobes, sin embargo, tiene grandes carencias, como son la falta de alumbrado público y saneamiento; e inconvenientes, como la obligación de transportar los propios vecinos las bombonas de gas butano —depositadas por el repartidor en un sólo punto—, o la inexistencia de un lugar de reunión. Necesita restaurar su capilla renacentista y el antiguo lavadero, ya en ruinas. Pero, sobre todo, padece el peligro que entraña su pésimo entronque con la N-634, por encontrarse sin señalizar en una curva de escasa visibilidad.

Arobes cuenta con gente que ama su pueblo, solidaria, entreabierta y luchadora. El día dieciséis de agosto —San Roque— el pueblo se viste de gala y celebra su santo patrono con alegría y fervor. Este año es el 25 Aniversario de la creación de La Sociedad Cultural y de Festejos, y podremos disfrutar de una magnífica fiesta. Es un buen momento para que os acerquéis hasta este lugar y comprobéis su belleza y sus necesidades.

Imagen destacada: Fototeca propia, La Cuesta Bodes desde Arobes