A los pocos días de haber sido refrendado en España el texto del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, en DIFAC nos preguntamos —como en cualquier otra asociación que persiga mejoras sociales— cómo repercutirá en nuestro colectivo si es aprobado por el resto de los Estados Miembros de la Unión. En el Tratado aparece varias veces la palabra discapacidad, lo que a primera vista indica que a la hora de redactarlo se ha tenido en cuenta la existencia de las personas discapacitadas; de igual modo ha ocurrido al difundirlo, pues ha sido publicado en cuatro versiones: de “fácil lectura”, en DVD, en Braille y en formato MP3, haciéndolo accesible a todos.

Pero, realmente ¿cómo nos afectará el Estatuto? Ahora mismo es difícil saberlo, ya que la Constitución no es un fin en sí misma, sino un camino que ignoramos a dónde nos llevará exactamente, pues su finalidad es ofrecer un marco jurídico e institucional que permita evolucionar a Europa, política y socialmente, a medida de sus necesidades futuras.

En tres de las cuatro partes que componen el Tratado se hace alusión a la política social, lo que afectará a nuestra condición de discapacitados. En la primera, al definir los valores y los objetivos de la Unión, entre los que destacan el respeto a la dignidad humana, la igualdad, el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías, la no discriminación, la tolerancia, la justicia y la solidaridad (Art. I- 2). En la segunda parte, al incluir en el texto del mismo la Carta de Derechos Fundamentales (aprobada en Niza en el año 2000), siendo éste el mayor avance en materia social que presenta la Constitución ya que de entrar en vigor a partir de 2007, la Carta adquirirá carácter jurídicamente vinculante. Y en la tercera parte, al tratar la política y el funcionamiento del Parlamento Europeo que garantizará una protección social adecuada y su contribución en la promoción de la cohesión social.

Profundizando un poco más, consideramos que para nuestro colectivo son de interés los artículos I- 3.3 y I- 47 de la Parte I del Acuerdo (aparte del I- 2 ya citado) que dicen, que la Unión combatirá la exclusión social, la discriminación, la justicia, fomentará la protección social y que las instituciones darán a los ciudadanos y a las asociaciones representativas, la posibilidad de expresar e intercambiar sus opiniones reconociéndoles el derecho de iniciativa legislativa si reúnen un millón de firmas provenientes de diferentes Estados Miembros.

Como ya dijimos anteriormente, la inclusión en la Parte II de la Carta de Niza es muy positiva para las personas con discapacidad, pues en ella se declaran expresamente nuestros derechos. Muestra de ello es que en el artículo II- 81 figura que se prohíbe toda discriminación por discapacidad y en el II- 86 La Unión reconoce y respeta el derecho de las personas discapacitadas a beneficiarse de medidas que garanticen su autonomía, su integración social y profesional y su participación en la vida de la comunidad (Sic).

En la Parte III, correspondiente al funcionamiento de la Unión Europea, el Estatuto dice en el artículo III- 118 que la Unión tratará de luchar contra la discriminación por discapacidad. Destacamos también, los artículos III- 209 y III- 210 en los que se tienen en cuenta los derechos sociales fundamentales enunciados en la Carta Social Europea firmada en Turín en 1961, entre ellos: una protección social adecuada y la lucha contra las exclusiones. Concluimos este somero análisis del Tratado, indicando que en el Artículo III- 278 se habla de la salud pública, en el que la Unión se compromete a garantizar un nivel elevado de la salud humana y a fomentar la cooperación entre los Estados miembros, complementando sus servicios de salud con otros países y con las organizaciones internacionales y a establecer medidas que garanticen la calidad y seguridad de los medicamentos y productos sanitarios.

Antes del referéndum del 20 de febrero, todos contemplábamos la posibilidad de que el texto de la Constitución Europea fuera ligeramente mejorable desde la perspectiva social, considerando por ejemplo que debería haber sido eliminada la regla de la unanimidad u otorgando al Parlamento Europeo mayores poderes en los ámbitos que sólo tiene un papel consultivo; pero es innegable que, en lo que a nosotros nos afecta, la ratificación del Tratado es un avance, baste observar la óptima situación de las personas discapacitadas en otros países miembros de la Unión Europea cómo Holanda o Alemania.

Finalmente, DIFAC concluye diciendo que somos conscientes de que si el resto de los países ratifican el Acuerdo, continuaremos el camino hacia una Europa más democrática, participativa y social y que será el momento de ir haciendo en común un recorrido que, confiamos, nos lleve a un futuro más humano.

Avilés, 17 de febrero de 2005

Elma S. Vega

PDF del reportaje en SerCapaz

Ilustración: Daria Karaulnik