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La escritura es un estado

Elma S. Vega

Etiqueta

Hermanos

Hermano autónomo

-¡Qué suerte tener un hermano bailarín!
-Ya lo creo, os haré descuento por ser familia.
-¿Descuento?
-No creerás que te vamos a pagar.
-Pues claro. Soy autónomo, estoy trabajando en casa.

Ilustración: Kanako

Disuasión sutil

-No llegoooo.
-¿Entiendes ahora por qué no podías ayudar?

Ilustración: artsammich.bogspot.com

Alternativa a lo prohibido

-¿Te hacen feliz?
-Muuucho. ¿Dónde los conseguiste?
-En la protectora de animales.
-¿Sin el permiso de papá y mamá?
-Los tomé prestados.
-¡Oooh, tendré que devolverlos…!
-No, papá y mamá se encariñarán con ellos.

Ilustración: Caver Zhang

Un hermanito en vez de yo

-Yo quiero un hermanito.
-Amalia, a un hermanito hay que atenderlo, requiere tiempo; tu padre y yo no disponemos de él.
-¿y si lo atendéis a él en vez de a mí?

Ilustración: Pinterest

Enamoramiento sorpresa

-¿Qué te pasa, hermana? Te noto rara.
-Me he enamorado.
-Ja, ja, ja. ¡Qué bueno! Dime quién ha resquebrajado tu duro corazón.
-Tu novia

Ilustración: i.pinimg.com

Encargo soñado

-¡Mira, cigüeñas!
-¡Cuántas!
-Me gustaría tener una.
-¿Qué ibas a hacer con una cigüeña?
-Encargarle un hermanito.

Ilustración: Pascal Campion

¡Déjame a mí!

-¡Déjame a mí!
-Koke no es tuyo.
-Pero yo también quiero que me obedezca.
-Pues búscate otro perro.
-Es de la familia, nos lo regaló tía Flora.
-Me lo regaló a mí.
-Porque estabas enferma.
-Pues prueba a ponerte malo tú a ver si te regala uno.

Ilustración: Honor C. Appleton

Chollo de chico

-Gus, eres el mejor hermano del mundo.
-Sí, claro, todos los días te hago el desayuno.
-Pero yo te recompenso.
-¿No me digas? Pues no lo noto en nada.
-¿Tú por qué crees que ligas tanto en el cole?
-Porque soy guapo, simpático e inteligente.
-¡Anda ya! Porque yo digo a todas mis amigas que eres un chollo.

Ilustración: passionandlove/facebook

Premio no deseado

-Si ahora te portas bien esta tarde podrás venir conmigo al partido de baloncesto.
-¿Qué tengo que hacer para portarme mal?

Ilustración: Yuān Shī Fàn, Pinterest

Indiferencia

-Cosme quiere cereales.
-¿Y a mí qué?
-Toma Cosme.
-¡No!
-¿Entonces por qué me contestas ¿y a mi qué?
-Porque me da igual todo.
-Entonces puedo dárselos.
-¡Que no!
-No te entiendo.
-¡No ves que yo tampoco!

Ilustración: Freya Blackwood

Papá se toma su tiempo

-¿Lo ves? Se está afeitando.
-Ya lo sé.
-Cuando tú seas mayor tendrás que hacer lo mismo.
-El padre de Javi trae barba.
-¿Te gusta el padre de Javi más que papá?
-No, pero Javi nunca llega tarde a clase.

Ilustración: Pascal Campion

Desigualdad educacional

-Es bonito, ¿verdad?
-¿Cómo lo encontraste?
-Me trajo papá una vez.
-¿Y a mí por qué no?
-Según dijo, era una excursión solo para hombres.
-¿Qué hicisteis?
-Estuvimos pescando…
-Yo también podría pescar.
-Y estar en silencio…
-¡Ah! Eso ya es otra cosa.

Ilustración: Carola Vergara

Represalias entre hermanos

-No puedo ir de campamento así, se reirán todos de mí.
-No haberle dado un puñetazo a tu hermana.
-Me llamó traidor.
-Tú le tiraste el libro a la piscina.
-Mis amigos la estaban llamando empollona.
-Haberla defendido.
-¿Con la vergüenza que me estaba haciendo pasar?

Ilustración: Júlia Sardá

Una niña que escribe cartas

-¡Cartera, cartera, espere, por favor! Quiero enviar esta carta.
-¡Qué bien, una niña que todavía escribe cartas! ¿Es para algún amiguito?
-Es para mi hermana.
-¿Y dónde está tu hermana?
-Eso es lo que quiero averiguar.
-¿Y cómo le escribes una carta si no tienes su dirección?
-Para que usted la encuentre. Como sabe donde vive todo el mundo…

Ilustración: Jimmy Liao

Un teléfono para Toya

No me gusta hablar por teléfono. Tampoco escribir. Rompe mi orden, mi paz interior y mi silencio. Sin embargo, llevo dos mañanas pensando en comprarle uno Toya. De tenerlo, ayer y hoy la hubiera llamado desde el hospital. También lo haría mañana y pasado, que otra vez me toca ir.

Y es que cuando una se pasa la vida pegada a una perra a la que quieres, te es fiel hasta el asombro, te mira con absoluto amor y es suave como un algodón, si te separas de ella la añoras más que a nada en el mundo.

A juzgar por como me recibe, apostaría a que estaría encantada de poder llamarme. No me cabe duda de que a media mañana me pegaría un telefononazo y me preguntaría, con interés y delicadeza, cómo me va. Si los médicos me tratan bien, si las noticias han sido mejores, si estoy muy cansada y, sobre todo, me diría: “Te estoy esperando para besarte y abrazarte, para estar a tu lado y para jugar contigo cuando necesites distraerte”.

¡Vamos, lo mismito que hace mi hermana! ¿Tendrá que ver que son madrina y ahijada?

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