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La escritura es un estado

Elma S. Vega

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Lealtad

Lealtad sin igual

-Ama, ¿qué te pasa?
-Estoy angustiada, Toño.
-¿Puedo ser yo tu consuelo?
-¡Qué más quisiera, Toño! Tú eres mi desconsuelo.
-¡Imposible! Deseo solo hacer lo que tú quieres.
-Eso es lo que más me duele.

Ilustración: Pascal Campion

Los entregados de la familia

-Gracias, Lolo. ¿Dónde está mi marido?
-Mi amo fue al bar.
-¿Y nuestra hija?
-En casa de una amiga que no se encuentra bien.
-¿Y su hermano?
-En un concierto indie.
-Si no fuera por Toño y por ti no sé qué sería de mí.
-Desconocerías lo que es la entrega familiar.

Ilustración: Aunnet Lancelot

Presente continuo

-¿Qué te gustaría que hiciéramos en 2019, Morfeo?
-Seguir así.

Ilustración: Nakajima Kiyoshi

¿Amor incondicional?

-Para mí carece de importancia que apruebes o no, Manolín.
-Jan, nunca olvidaré tu amor incondicional.
-No tiene importancia, habré muerto cuando tengas que ganarte la vida.

Ilustración: Linn Choi

Cualidad de amigo

—¿Que miras, Yorik?
—Como comes.
—Sabes que no voy a darte nada.
—¿Por qué? Has hecho un montón de comida. ¿Quien va a comerla? Solo me tienes a mí.
—¿Por qué tienes que recordármelo constantemente.
—Porque los perros somos amigos sinceros.

Ilustración: Yayao Ma

Parecido razonable

-¿Qué miras, ama?
-Si te pareces a mí.
-¿Me parezco?
-¿Tú qué crees?
-Me gustaría.

Ilustración: Rita Cardelli

Diferencias

-¿Qué te ocurre Yoyce?
-Ahí falto yo.
-¿En la fotografía?
-Sí.
-No estabas cuando me la hicieron.
-¿Y por qué no estaba?
-No aceptaban perros.
-Yo no iría donde no te aceptaran a ti.

Ilustración: Yayao Ma

Lealtad, obediencia y cariño brutal

Una palabra, lealtad, para describir a Toya. Pegada a mi cama un día tras otro. Se esconde bajo ella cuando la vienen a buscar para salir. Aun así, obedece. Obediencia, también la define. Mi familia consigue distraerla un buen rato, hace ejercicio y corre feliz por prados anegados. La llaman y acude. Un ladrido impaciente a la puerta de mi habitación me advierte de que los ausentes regresaron. Vuelven satisfechos, aunque cansados. Los años no perdonan. Me cubre de besos. Brutalmente cariñosa, la adjetiva mi padre. Lleva razón, eso también la define.

Imagen: Fototeca propia

Mi ama me ama

Este es mi aspecto hoy. A lo largo de un mes, Alessandra ha ido recortando a tijera mis enmarañados rizos. Alessandra huele bien, me inspira confianza, aunque reconozco que soy muy desconfiada, a ella no la temo. Mi ama dice que, aunque no tengo pinta rústica —ella me quería así, country— estoy guapa igualmente y que en unos meses tendré, por fin, el pelo propio de una PDAE.
Elma me anima cada día, bien con que voy a superar mis temores o bien con que va evitarme padecer alergia. Yo se lo agradezco, aunque sospecho que también lo dice para retomar fuerzas ella. A veces, la pobre, agobia un poco, sobre todo, cuando como hoy tiene que soportar un cólico de estómago. Entonces yo la ayudo a sobrellevar el dolor. Me meto por ella y la lamo, me dejo abrazar y le doy calor. Entonces ella, mi ama, huele muy rico, a puro amor.

Imagen: Fototeca propia

Un amor con consecuencias

Toya me observa desde la alfombra. Me lleva estudiando desde hace años. Dos ya. Sabe más sobre mí que yo misma. Estos días estoy en cama, consecuencias de mi enfermedad. Ella sabe que hay momentos mejores, y que los peores pueden ser de diferentes grados y tiempos. Ha comprendido que si estoy en cama la cosa está seria y que no podré pasear con ella, ni siquiera jugar en casa. De modo que no pide ni lo uno ni lo otro. Paciente se echa a mi lado, en la alfombra, respira profundo y se adormila. No se apura, ella ha elegido una misión: hacerme compañía. Otro querido miembro de la familia la insta a salir. Me mira inquisitiva. ¿Sin ti? Asiento. Comprende pero se hace la remolona, abandonar su puesto no le gusta. Por fin, tras que yo insista en que ha de irse, lo hace. No tarda en regresar; ha hecho un poco de ejercicio y sus necesidades físicas. Entra como una tromba por la puerta de mi habitación. Posa sus pies, manchados de tierra, sobre el embozo de la cama ávida por lamer mis manos, mi cuello, mi cara ¿Cómo negárselo a pesar de lo que conlleva? Me siento incapaz.

Imagen: Fototeca propia

¿Demasiada formalidad?

-Hola. Me llamo Jaime y tú te llamas Sindo. Esta será tu casa y yo tu dueño.
-Vale…
-Me dijeron que tenía la obligación de cuidarte.
-Yo de serte fiel.
-Quiero que sepas que lo hago porque quiero, no porque me obliguen.
-Yo también. ¿Podemos jugar ya?
-¡Vale!

Ilustración: Pascal Campion

¿Puede un perro olvidar a su amo?

-¡Desengañémonos amigos! No vendrán a buscarnos. Va siendo hora de que olvidemos a nuestros respectivos amos.
-¿Cómo? Los perros somos incapaces de hacer eso.
-¿Por qué no? Si ellos pueden también nosotros.
-No está escrito en nuestro ADN.
-En el de ellos tampoco, lo hacen porque llevan siglos de mala educación.

Ilustración: Kit Chase

En trasportín, no

-¡Lord!, ¿adónde vas con esa pinta?
-A donde tú.
-Para ir conmigo tienes que acceder a viajar en trasportín.
-No puedo viajar enjaulado.
-Es lo más seguro en caso de accidente.
-Estás en un error, no podría lamerte las heridas.

Ilustración: Lorry Kajenna

Un teléfono para Toya

No me gusta hablar por teléfono. Tampoco escribir. Rompe mi orden, mi paz interior y mi silencio. Sin embargo, llevo dos mañanas pensando en comprarle uno Toya. De tenerlo, ayer y hoy la hubiera llamado desde el hospital. También lo haría mañana y pasado, que otra vez me toca ir.

Y es que cuando una se pasa la vida pegada a una perra a la que quieres, te es fiel hasta el asombro, te mira con absoluto amor y es suave como un algodón, si te separas de ella la añoras más que a nada en el mundo.

A juzgar por como me recibe, apostaría a que estaría encantada de poder llamarme. No me cabe duda de que a media mañana me pegaría un telefononazo y me preguntaría, con interés y delicadeza, cómo me va. Si los médicos me tratan bien, si las noticias han sido mejores, si estoy muy cansada y, sobre todo, me diría: “Te estoy esperando para besarte y abrazarte, para estar a tu lado y para jugar contigo cuando necesites distraerte”.

¡Vamos, lo mismito que hace mi hermana! ¿Tendrá que ver que son madrina y ahijada?

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