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La escritura es un estado

Elma S. Vega

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QuédateEnCasa

Afecciones de los más afectados

—Oye, ¿tú ya sabes cómo sacarás a tus mayores cuando llegue el momento?
—Dependiendo de lo que se tarde en camilla, silla de ruedas, con andador o en brazos.

Ilustración: Tumbrl, Autor anónimo.

“Qué pena que tengamos límites en el cuerpo, qué pena, pensaba”.

LÍDIA JORGE

Estuario

Ilustración: Anónimo

Invitación a la vida

Os dejo por unos días. Tengo que acudir al Hospital de Día Médico del HUCA para que me administren el tratamiento habitual. Como veis, no todo es caos en los hospitales. El tratamiento me revuelve, no podré saludaros cada mañana como me gusta hacer, así que os dejo un poco de aliento para los días sucesivos con unas palabras de alguien a quien imitar: la naturaleza.


«Mientras permanecéis confinados, ha disminuido la contaminación atmosférica y acústica. Como agradecimiento voy a alegraros la vista y los oídos. Abrid las ventanas para mirar lo exultante que estoy; observad los árboles y los parterres, las flores, escuchad el canto de los pájaros. Aprended, cómo yo, a renacer con cada primavera.»


Cada vez que os dé un bajón acordaos de la fuerza de la naturaleza. Cuanto más cooperativos seamos, primero saldremos a disfrutarla.

Salud y hasta la próxima.

Ilustración: Fototeca Personal

Los que no sanan

Estos días pasados no pude saludaros, mi cuerpo requirió toda mi energía mental. Confío que vosotros sigáis como siempre confinados, libres del mal y con ánimo. Aprovecho el motivo por el que no publiqué para comentaros una situación consecuencia del confinamiento y de la que apenas se habla. Cómo estamos y nos sentimos los enfermos crónicos severos. Se habla de forma velada de «dependientes», siempre detrás de «Los mayores». ¡Pobres mayores, tan abandonados que los teníamos y mira tú ahora por qué cobran protagonismo! Los enfermos discapacitados estamos mal y nos sentimos mal. Estamos mal porque nuestros fisioterapeutas no trabajan, los hospitales han suspendido consultas y tratamientos, la alimentación especial escasea, faltan medicamentos, los que nos cuidan son personas mayores, las asociaciones de discapacitados a las que pertenecemos y que nos ayudan a realizar tareas administrativas, legislativas, psicológicas, talleres o actividades han cerrado sus locales. En definitiva, nuestras dolencias se acrecientan, nuestra dependencia aumenta, los remedios son menores, el aislamiento es mayor. No estoy hablando de mí, no creáis. Soy una enferma privilegiada y, si bien, me afectan un par de cosas de las anteriores, son otros mis problemas que por su excepcionalidad omito y muchas mis posibilidades de entretenimiento y comunicación, parte de las cuales todos conocéis. Pero por solidaridad quiero ser la voz de todas esas personas menos afortunadas que yo y cuyos problemas el covid 19 vino a acrecentar.

Imagen: Fototeca particular

Déficit numérico

-¿Tú sabes cuántas veces diez quedan para salir a la calle?
-No, yo solo sé contar hasta tres.

Ilustración: Jane Massey

Disciplina ciudadana

-Ahora comprendo por qué mi abuelo decía que teníamos el privilegio de vivir en la «vieja Europa»
-¿Y cuál es el privilegio? Estamos viviendo el mismo problema que el resto del mundo.
-Que tenemos recursos para salir respetando el derecho a la intimidad.
-¿Qué te hace pensar que vamos a salir?
-Que cumplimos las normas que indica el gobierno.

Ilustración: Pascal Campion

Ocupación alternativa

La red está atestada, así que esta mañana os propongo, para pasar rápido el día, coger un papel y un lápiz (de madera y grafito) y hacer la siguiente operación. Escribid treinta en número, así: 30; debajo poned diez, en número también; a la izquierda de ambos escribid un guión corto; a continuación descontad la cantidad de abajo de la de arriba mentalmente (en su defecto podéis utilizar los dedos, prohibido tirar de calculadora). Si os aplicáis bien a la tarea, hallaréis el resultado de los días que, incluyendo el de hoy, nos quedarán de confinamiento. Así que ya sabéis, si queréis que falte menos poneos ¡ya mismo! a la tarea de descontar el de hoy. Eso sí, como acostumbráis: con disciplina, responsabilidad y humor.

Ilustración: Henry Bendel

Te digo por qué me gustan los lunes

Pongamos que hablamos de las preferencias personales por un día de la semana. Yo soy partidaria de los lunes. Los lunes suponen el principio de algo. Me da igual iniciar una cosa que otra. Un comienzo siempre es prometedor. Porque, no nos engañemos, el inicio de algo malo no tiene día y nos pilla por sorpresa. De modo que comienzo este lunes dispuesta a iniciar con optimismo la segunda semana de las cuatro que permaneceremos confinados. Espero me imitéis. Cuidaos para para seguir encontrándonos aquí y en otros sitios como este. Ya sabéis: ducha, desayuno nutritivo adecuado al gasto calórico y a ocuparse en algo. ¡Venga! ¿A qué estáis esperando? Es lunes, el principio. ¡A levantarse toca!

Ilustración: Lucía Steward

🎼 Hoy no me pienso levantar
El domingo en la cama lo voy a pasar- ar
Todos los días sin salir
Encerrada, limpiando y sin parar de aplaudir-ir
Hoy no me pienso levantar
Nada me puede hacer cambiar
Sé que es lo que voy a hacer
Me quedo sin ducha, me quedo sin móvil
Me quedo conmigo, me miro por dentro 🎶.

Ilustración: Aeppol

De finde, ¿eh?

Vaya, veo que hoy sábado sí que madrugaste. ¿A dónde vas? ¡Ah, sí claro!, es fin de semana y llevas seis días encerrada sin ver a tu novio. Y no calla, ¿eh? Que tengo gana de verte, que no aguanto más, que hay que vivir el momento… Ya, ya. Si ya me sé el cantar. Es lo de siempre, pero ahora tienes más miedo que otras veces a perderlo. ¡Mira que si te quedas sola para siempre! A decir verdad, tienes miedo a perderlo todo. Todo. Todo salvo lo que en este momento tienes más posibilidades de perder: la salud. Pero, claro, la salud siempre la pierden otros. Tú eres joven, estás fuerte, hasta ahora llevabas una vida sana, tienes una mente positiva. Visto así, con un poco de suerte igual libras.

Ilustración: Yayao Ma

Vana ilusión

—Yo a esto de la pandemia le encuentro su parte buena.
—El no ir a clase, por ejemplo.
-Lo malo es que si dura mucho no podré ir a la de guitarra.
—Ni yo a la de fotografía.
-Y no volveremos a ver a los abuelos.
-Ni a quedar con los amigos.
-Tampoco iremos de vacaciones.
-Ni…
-¡Calla, calla, no sigas.
-Que pase pronto. ¡Quiero volver a clase!

Ilustración: instagram.fah fah

Desayuno calórico

—¿Pero qué estás desayunando? ¡Ah, no!
—Pero si no tengo que ir al colegio…
— Pero sí tienes que crecer en inteligencia, con eso solo vas a lograr engordar.

Ilustración: David Sierra

Un día menos

¡¿A dónde vas con esa pinta, por favor?! Súbete este pantalón, peínate. ¿En babuchas todavía? ¡Ah, no! A pasear. ¿Que este desgraciado de gobierno no te deja salir? ¡Amos, anda! ¿Acaso no tienes veinte metros cuadrados en tu rededor? ¡Pues venga! A dar vueltas al perímetro de tu casa. ¿Sudas ya? Pues espabila, a la ducha y a desayunar.

Ilustración: liveinternet.ru

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