Microrrelato


PISANDO PISADAS se hace El Camino, dijiste. Yo arrancaba la moto y tu mirada y la de miel de Opo me despedían. No puedo llevar el equipo fotográfico al hombro; nos conviene recordar que me paga una editorial de guías de viaje, respondí. Nunca comprendo el sentido de tus palabras.

Te escribo desde el albergue de Pamplona, mientras comparto experiencias y comida con un grupo de jinetes. Cuando a la noche cierro los ojos, me inundan la luz del paisaje, el misterio de las piedras, las conversaciones mantenidas durante el día.

Necesito tiempo, el recorrido continua en los rostros de los peregrinos. Vivo un film coral plagado de protagonistas; sacuden mi cuerpo vivencias ajenas. Disparo de continuo, en un vano intento de captar todo con mi cámara. ¿Hallaré el modo de compartirlo contigo?

Hoy alcancé Santiago. Me encontré con los jinetes. ¡Fue increíble!, cómo si nos conociéramos de siempre. Lo mismo con los de la bici. Y con el militante de reprobable pasado, nos fundimos en un abrazo.

Ya de vuelta, en un hotel de Astorga, reviso el reportaje. Te gustará, hallé el modo de mostrarte lo que no podrán las imágenes. Regreso con un sinfín de palabras, y he encontrado sentido a las tuyas pisando pisadas.

Avilés, febrero de 2015

Imagen destacada: Julián Rapp